PFAS y PFOS: qué son, por qué preocupan y cómo ayuda el carbón activado granular

PFAS y PFOS: qué son, por qué preocupan y cómo ayuda el carbón activado granular

Seguro que has oído hablar de los PFAS, o quizás de su primo más famoso, el PFOS. Son unas sustancias químicas que llevan décadas en nuestras vidas sin que casi nadie se diera cuenta, y hoy te contamos qué son, por qué preocupan tanto y qué puedes hacer al respecto en casa.

¿Qué son los PFAS y el PFOS?

PFAS son las siglas de "sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas" (per- and polyfluoroalkyl substances, en inglés), una familia de más de 10.000 compuestos químicos sintéticos. Se empezaron a fabricar en los años 40 porque son extraordinariamente resistentes al agua, la grasa y el calor, lo que las hizo perfectas para sarténes antiadherentes, textiles impermeables, espumas contraincendios, envases de comida rápida o incluso algunos cosméticos.

El PFOS (ácido perfluorooctanosulfónico) es uno de los PFAS más estudiados y uno de los primeros en generar alarma, junto con el PFOA. Aunque su producción está restringida en muchos países desde hace años, sigue apareciendo en el agua, el suelo y los organismos vivos porque es extremadamente persistente.

¿Por qué son tan peligrosos?

A los PFAS se les llama "químicos eternos" (forever chemicals) por un motivo muy concreto: su enlace carbono-flúor es uno de los más fuertes de la química orgánica, lo que hace que no se degraden de forma natural. Una vez liberados al medioambiente, permanecen en el agua y el suelo durante décadas, e incluso siglos.

Además de persistentes, son bioacumulables: se van acumulando en el organismo con el tiempo. Distintos organismos de salud y agencias medioambientales (como la Agencia Europea de Medio Ambiente y la EPA de Estados Unidos) han relacionado la exposición prolongada a determinados PFAS, incluido el PFOS, con posibles efectos sobre el sistema inmunitario, alteraciones hormonales, problemas de colesterol, y en el caso de algunos compuestos, con ciertos tipos de cáncer. Por eso la Unión Europea ha ido endureciendo los límites máximos permitidos de PFAS en el agua potable en los últimos años.

El carbón activado granular: un aliado eficaz

La buena noticia es que existen tecnologías capaces de retener buena parte de estos compuestos en el agua doméstica. El carbón activado granular (GAC, por sus siglas en inglés), como el que incorporan nuestros filtros, es una de las soluciones más reconocidas y estudiadas para la reducción de PFAS/PFOS en agua de consumo.

Su estructura porosa ofrece una enorme superficie de contacto donde las moléculas de PFAS quedan atrapadas por adsorción, especialmente las cadenas largas como el PFOS y el PFOA, que son las que más se adhieren al carbón. Organismos como la EPA estadounidense y numerosos estudios científicos independientes respaldan el uso del carbón activado granular como una de las tecnologías más eficaces y accesibles para este fin, junto con otras como el intercambio iónico o la ósmosis inversa.

Queremos ser totalmente transparentes: a día de hoy nuestros filtros aún no cuentan con una certificación específica de reducción de PFAS/PFOS, pero estamos activamente en proceso de conseguirla. En cuanto dispongamos de los resultados de los ensayos y la certificación correspondiente, lo compartiremos aquí mismo, en el blog, con todo el detalle.

Retener no es eliminar: la importancia de cambiar el filtro a tiempo

Hay un matiz muy importante que no queremos que se te pase: el carbón activado retiene los PFAS, no los destruye ni los elimina químicamente. Esto significa que, a medida que el filtro va reteniendo más sustancias, sus poros se van saturando. Un filtro saturado pierde capacidad de retención y, en el peor de los casos, puede llegar a liberar parte de lo que había capturado.

Por eso insistimos tanto en respetar la vida útil recomendada de tu filtro y renovarlo con regularidad. No es solo una cuestión de mantener el buen sabor del agua: es la garantía de que el carbón activado sigue haciendo su trabajo de forma efectiva frente a los PFAS y otros contaminantes.

Este contenido tiene carácter informativo y se basa en la evidencia científica y regulatoria disponible actualmente. Iremos actualizando este artículo a medida que avancemos en el proceso de certificación.