La atención y el cuidado crean el ritual. Mantener tu fuente Stéfani en perfecto estado es sencillo siguiendo estos tres pasos esenciales que te ayudarán a prolongar su vida útil y garantizar agua pura y fresca cada día.
Limpieza quincenal del exterior

Cada 15 días, pasa un paño limpio humedecido con vinagre de cocina o bicarbonato por toda la superficie exterior de tu fuente. Este sencillo gesto elimina las manchas y restos de residuos del filtraje de la superficie, el polvo y cualquier otro residuo que pueda acumularse.
El vinagre:
- Ayuda a prevenir la cal
- Mantiene el equilibrio natural del recipiente
- Limpia sin alterar el sistema filtrante
Asegúrate de secar bien después para evitar marcas de agua.
Cepillado profundo anual

Una vez al año, o cuando sientas que lo necesita, realiza una limpieza más profunda cepillando tanto el interior como el exterior de la fuente. Utiliza cepillos naturales de fibras suaves que no rayen la cerámica.
Este proceso:
- Elimina los depósitos minerales que pueden acumularse con el tiempo
- Presta especial atención a las esquinas, la base y el grifo
- Es el momento perfecto para revisar que todos los componentes estén en buen estado
Lavado en lavavajillas

Una vez al año, o cada dos años según el uso, puedes meter tu fuente Stéfani en el lavavajillas para una limpieza completa y profunda. Utiliza siempre un programa suave y jabón ecológico para proteger tanto la cerámica como el medio ambiente. Este lavado intensivo elimina cualquier bacteria o residuo acumulado, dejando tu fuente como nueva.
La atención y el cuidado crean el ritual.
Los elementos esenciales para el cuidado:
- Un paño limpio de algodón o microfibra
- Tu fuente Stéfani
- Vinagre de cocina blanco o bicarbonato de sodio
- Cepillos naturales de cerdas suaves
- Jabón ecológico para lavavajillas
Siguiendo estos sencillos rituales de cuidado, tu fuente Stéfani te acompañará durante muchos años, proporcionándote agua pura y fresca mientras cuidas del planeta con productos naturales y sostenibles.